He caminado
solo, grave, melancólico;
mis zapatos se han gastado
alegres, libres, cotidianos.
Mis ojos se han llenado
de horizontes, de amaneceres,
de realidades.
Mis manos han llenado
uno que otro papel en blanco,
acariciado pieles (sensaciones varias), hurgado libros.
Mis palabras han tocado corazones,
piedras, agujeros;
han susurrado, han sido caricias, dardos.
Mis labios han bebido a tu salud,
han dado besos prohibidos,
conscientes, he recibido otros tantos; incluidos los arteros.
Mi vida aun es un pentagrama,
un cigarrillo a medio terminar.
lunes, 30 de agosto de 2010
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