lunes, 30 de agosto de 2010

YCV

Una palabra tuya
y mi corazón quedará a la intemperie,
sabrás de mis dudas, mis miedos;
conocerás mis sueños, mis secretos.
Una caricia tuya
y temblaré , no de miedo; de emoción,
mi vida se vestirá de fiesta, de color.
un beso tuyo
llenará de canciones y primaveras
Mi alma.
Una mirada tuya
y la soledad cogerá sus maletas
y dejará tras de sí dulces recuerdos…

YCI

Alguna canción
te traerá mi nombre,
y te hará recordar
tu indiferencia.
Apagaras la radio
para no escuchar tu corazón.

GYGZ…

A mis amig@s de las
Tardes de vinos.
Alegre la melancolía
ha venido a visitarme
en sus manos ha traído
sus nombres y con ellos
los días que pasamos juntos,
las tardes de vinos,
de risas, de sueños,
las tardes de promesas,
de llevarnos siempre en el corazón.

TO

De todos los besos,
extraño más
aquellos que di a escondidas,
eran casi un suicidio,
una locura al fin y al cabo.

JNG

Sabía que irremediablemente
la iba a extrañar, y se fue;
sólo me dejo una sonrisa
escondida y recuerdos
que no se apolillan.

YC

Prometí olvidarte,
pero es una promesa
que no voy a cumplir.

NN

El amor
no es una falta ortográfica
que se borra
con liquid paper.

IO

He caminado
solo, grave, melancólico;
mis zapatos se han gastado
alegres, libres, cotidianos.
Mis ojos se han llenado
de horizontes, de amaneceres,
de realidades.
Mis manos han llenado
uno que otro papel en blanco,
acariciado pieles (sensaciones varias), hurgado libros.
Mis palabras han tocado corazones,
piedras, agujeros;
han susurrado, han sido caricias, dardos.
Mis labios han bebido a tu salud,
han dado besos prohibidos,
conscientes, he recibido otros tantos; incluidos los arteros.
Mi vida aun es un pentagrama,
un cigarrillo a medio terminar.

CE

Menuda ironía
esa de cantar
que la tristeza
algún día se ira.

DM

Entre nubes
interminable soledad
descansaran mis huesos,
de ellos brotaran
dulces melancolías.

CC

Ay! de aquellos
que nunca supieron
de una caricia,
de un beso prohibido;
Ay! de aquellos
que no caminaron sobre las aguas,
que no echaron a volar sus sueños;
Ay! de aquellos
que no miraron el horizonte,
no caminaron descalzos;
Ay! de aquellos
que jamás dudaron,
que no tuvieron faltas ortográficas;
ay! de aquellos
que no amaron en silencio,
que callaron su corazón.
De ellos sólo quedará
un epitafio.